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Taller de texturas

Taller de texturas, crea y adapta tu lienzo desde cero

En este taller de pintura aprenderás a iniciarte en la utilización básica de texturas desde cero, cómo adaptar tu idea, desde el tipo de soporte, dimensiones adeuadas, fondo e imprimación, qué emplear y cómo utilizar y actuar con los diversos materiales, esto te ayudará a conseguir nuevos resultados, herramienta necesaria para empezar a crear tu obra de arte, a medida que desarrollas esta  técnica en una obra de aspecto profesional en la que te guiaremos y acompañaremos paso a paso

Taller de verano

Taller de texturas, crea y adapta tu lienzo desde ceroTaller de verano

La llegada de los lienzo estándar al igual que la pintura al óleo en tubo donde desaparece todo el proceso de fabricación propia realizada por cada pintor y aparece todo esto ya preparado y listo para su uso, supuso un gran avance para la pintura en general, el pintor ya no se necesita horas, días o incluso meses haciendo sus preparaciones, el tiempo para sólo pintar fue mayor.

Pero a su vez se produce una uniformidad en todo, no se pueden hacer cientos de tipos de lienzos o miles de diferentes tonalidades de color. ¿Qué ocurre cuando un pintor quiere algo especial?

El el “Taller de texturas, crea y adapta tu lienzo desde cero” aprenderás a utilizar técnicas básicas de texturas y cómo adaptar tu idea al tipo de soporte, las dimensiones adeuadas, fondo e imprimación, qué emplear y cómo utilizar diversos materiales.

Taller de texturas, crea y adapta tu lienzo desde cero

Introducción:

El “soporte pictórico” es la base sobre la que se aplica la obra: la superficie que sostiene color, textura y forma. Elegir el soporte adecuado influye en el acabado, la durabilidad y la propia experiencia creativa. En este taller revisaremos la evolución de los soportes a lo largo de la historia, describiremos sus características y pondremos a prueba tu curiosidad con consejos y ejercicios prácticos.

Soportes pictóricos más comunes a lo largo del tiempo:

A lo largo de la historia de la pintura, los soportes han variado según la época, la técnica y el artista. Los más comunes son paredes (para murales), tablas de madera, lienzos y papel. El lienzo, especialmente de lino, se ha convertido en el soporte más extendido. El uso de papel, cartón y otros materiales también ha sido frecuente, dependiendo del artista y la obra.

  • Paredes: Uso para pinturas murales o frescos. 

Las primeras manifestaciones artísticas de la humanidad aparecen en cuevas (Altamira, Lascaux) y abrigos rocosos. Con pigmentos naturales (ocre, carbón vegetal, hematita) se plasmaban escenas de caza o símbolos rituales directamente sobre la roca. La textura irregular condiciona el gesto y la elección de colores, dando un valor expresivo a las grietas y relieve

 La pintura sobre muros y paredes dominó durante la antigüedad y durante la época románica. Decayó en el gótico, debido a que las paredes se sustituyeron por vidrieras, con lo que había menos superficie en la que pintar; esto determinó también el auge de la pintura sobre tabla. 

Durante el Renacimiento se produjeron grandes murales, como los frescos realizados por Miguel Ángel en las Estancias del Vaticano. Posteriormente, se ha limitado a las paredes de los edificios y los techos, destacando las grandes decoraciones del Barroco y el Rococó, que combinadas con relieves de estuco daban lugar a creaciones ilusionistas.

La pintura mural suele tener un carácter decorativo de la arquitectura, aunque también cumple finalidades didácticas. En el siglo XX  el mejicano Diego Rivera fue un destacado muralista, famoso por plasmar obras de alto contenido social en edificios públicos.

Realmente, y salvo en la Prehistoria, no se pinta de manera directa sobre la pared, sino sobre una fina capa intermedia. La principal técnica empleada a lo largo de los siglos para la pintura mural es el fresco. La superficie a pintar se prepara con varias capas de revoco: primero un enlucido basto, el arriccio, y luego una capa más delgada de arena fina y cal, que recibe el nombre de intonaco. Sobre la pared todavía húmeda se aplica entonces el pigmento.

También se usó la encáustica, técnica que ya utilizaron los romanos, en la que los colores se disuelven en cera de abejas y se aplican en caliente, quedando fijados en la pared al secarse. Igualmente, es posible pintar al temple, en la que se disolvente del pigmento es el agua y el aglutinante que es algún tipo de grasa animal, glicerina, yema de huevo u otras materias orgánicas o goma. sobre muros y paredes. En este caso hay que esperar a que el revoque esté seco.

  • Tablas de madera: Paneles de madera, como roble o álamo, eran comunes antes del uso extensivo del lienzo. 

Con el desarrollo de la civilización, aparecen paneles de madera y cerámica pintada. En el Antiguo Egipto, los bajorrelieves policromados en madera formaban parte de sarcófagos y templos, a base de yeso y pigmentos minerales. Mesopotamia utilizó la cerámica vidriada (técnica del “mosaico esmaltado”) en ladrillos y placas murales.

El segundo soporte sobre el que se aplicó pintura, desde la antigüedad, fue la madera. La que más se empleaba era la de nogal, pino o abeto, dependiendo de la región donde se viviera, en Italia se usaba chopo y en el Norte de Europa, roble, haya o pino. Durante la Edad Moderna se recurrió a maderas tropicales como la caoba. Para preparar esta superficie eran necesarias técnicas complementarias. En primer lugar, si era una obra muy grande, había que unir diversas tablas entre sí, usando clavijas de madera y no de metal, que se oxidan. También el «entelado», que cubría las juntas y otros defectos de la madera mediante telas de lino pegadas a la madera. El «enyesado» se cubría la madera con una fina capa de yeso (en italiano, gesso). Mediante el «estofado» o «embutido» se rellenaban determinadas zonas con yeso para darle relieve. Finalmente, se llama «dorado» a la aplicación de pan de oro en determinadas partes de la pintura. 

Los sarcófagos o retratos funerarios egipcios en madera que datan del año 2000 a. C. se encuentran en numerosas ocasiones pintados, generalmente a la encáustica. Pero fue en la Edad Media cuando se difundió la pintura sobre tabla y alcanzó su máximo esplendor. En la época románica se pintaron diversas piezas de mobiliario ejecutadas en madera, muebles y otros objetos de uso cotidiano, que se adornaban mediante la pintura. Durante la Baja Edad Media se pintó al temple sobre madera, en tablas individuales o formando grandes retablos. Se considera el punto culminante de esta pintura sobre tabla la obra de los primitivos flamencos (siglo XV), quienes ya trabajaban con óleo, bien solo, bien en técnica mixta con temple. La pintura sobre tabla se utilizó en mucha menor medida a partir de ese momento.

Los inconvenientes de este soporte son su pesadez, el hecho de que se puede combar o agrietar y, actualmente, si se recurre a las maderas tradicionales resulta muy caro. Por ello, los artistas contemporáneos que deseen trabajar con madera tienen a su alcance otras superficies para pintar más baratas, como el tablex, el aglomerado o DM, que proporciona una superficie lisa, la madera contrachapada que se encuentra disponible en diversos grosores.

  • Lienzos: Telas de lino, algodón, mezcla de lino y cáñamo son los más utilizados.

Aunque la tabla de madera seguía en uso (véase los primitivos flamencos), empezó a ser el lienzo de lino el gran protagonista. Más económico y ligero, aceptaba imprimaciones con cola y yeso, otorgando resistencia y un sutil “grano” que resaltaba el pincel.

Dimensiones: el lienzo se podía montar en bastidores de gran tamaño.

Transporte: enrollable y menos pesado.

Durabilidad: bien preparado, resistía humedad y flexión mejor que ciertas maderas.

Sobre tela se pintó ya en la Antigüedad, pero se conservan pocas pinturas sobre lienzo anteriores al siglo XIV, tanto por ser más escasas, como por el hecho de que se pintaba sobre tela temas profanos, como banderas o decoraciones festivas, lo que determina que no se conservasen. A partir del Renacimiento, se generalizó el uso de este soporte, que puede considerarse el de más éxito en la historia de la pintura. En lugares como la Venecia del siglo XVI, el lienzo aventajó al fresco por ser más resistente al frío y la humedad del invierno. Pero la principal ventaja comparativa del lienzo frente a los dos soportes anteriores (el muro y la tabla) es su liviandad, que permite transportarlo fácilmente y lograr grandes formatos con soportes más ligeros. De esta manera, se extendió su comercialización. También permitió que el arte de la pintura se convirtiera en un botín de guerra.

El lienzo es una tela hecha con lino, algodón o cáñamo. Dependiendo de las características de la tela, su fragilidad, o el relieve de la urdimbre y la trama cruzados, la superficie pictórica es diferente y también es distinto el resultado. En el siglo XV se utilizó una tela fina, llamada tela rensa. En el siglo XVI, en cambio, la tela era de tejido cruzado, más basta. La tela de lino está considerada la mejor tela que existe, fuerte, difícil de romper, con textura variable, que va desde lo muy suave a lo áspero; es también la más cara y tiene el inconveniente de destensarse con el tiempo húmedo. El algodón, por su parte, es una buena alternativa al lino, aunque sigue siendo caro; se tensa fácilmente y no le afectan tanto los cambios climatológicos. Mucho más barata es la tela de arpillera, muselina, percal o cáñamo, que puede fijarse sobre tableros de madera, dado que no tienen textura cerrada suficiente para ser tensados.

Sobre ella se ha pintado al temple, al óleo o con acrílico. Desde el Renacimiento hasta el siglo XX generalmente se ha pintado al óleo, pues la tela está considerada el mejor soporte para pintar en esta técnica.

La tela puede estar fijada mediante adhesivo a un soporte sólido, que es lo que se hizo primitivamente, tensando las telas sobre tablas. Pero lo tradicional es que se fije sobre un bastidor de madera, reforzado en el centro por dos montantes. A partir del siglo XVIII la tela se dejó unida al bastidor. En el siglo XIX se empezaron a producir bastidores industriales en serie. Para tensar más la tela se pueden introducir pequeñas cuñas de madera en las esquinas. Usando el bastidor, la tela queda suficientemente tensa para poder pintar sobre ella. Dependiendo de la forma del bastidor, así será el cuadro: bien apaisado (más ancho que alto), bien vertical (más alto que ancho).

El lienzo se prepara mediante la imprimación, que consiste en aplicar sucesivas capas de productos químicos (cola, glicerina, óxido de cinc, etc.) hasta llegar a tener una superficie lisa y, generalmente, blanca sobre la que aplicar la pintura, generalmente, óleo.

Los pintores del expresionismo abstracto prescindieron del bastidor, extendiendo las telas por el suelo o fijándolas a las paredes. Trabajaron igualmente en lienzos sin imprimación, de manera que la tela absorbe toda la pintura, formándose telas «chorreantes» y efectos de halo. Otros pintores posteriores han actuado sobre el soporte en sí, cortando o perforando. Sigue siendo el soporte más utilizado para el óleo y los acrílicos.

  • Papel y cartón: Ideal para estudios previos, técnicas de acuarela y trabajos experimentales. Soporte económico para bocetos y trabajos rápidos. 

En torno al 3.000 a. C., el papiro egipcio ofreció un soporte ligero y flexible para dibujos y textos. Aunque frágil con la humedad, su capacidad de enrollarse lo hacía ideal para bitácoras de artistas itinerantes y para la difusión de tratados pictóricos en el mundo helenístico.

Dentro de los monasterios, los códices iluminados se distinguen por la exquisitez de sus miniaturas: pequeñas ilustraciones pintadas sobre pergamino o vitela (piel de ternera o cordero). La superficie lisa y ligeramente absorbente permitía trazos finos con tinta, oro y pigmentos molidos, aunque el formato reducido limitaba el tamaño de la obra.

Con la industrialización, el papel se volvió accesible y versátil. Desde bocetos rápidos en papel verjurado hasta acuarelas en papel algodón, su gramaje y textura determinan la absorbencia: clave para técnicas húmedas como la acuarela o la tinta.

Otro soporte sobre el cual se pinta es el papel, generalmente en formato pequeño debido a su endeblez. También en alguna ocasión se ha pintado sobre el papel aplicando este a un soporte rígido como la madera o la pared. Dependiendo del «grano» del papel, esto es, su textura, si es satinado o rugoso, el papel capta el pigmento de la pintura de una u otra manera, permitiendo diversos efectos del dibujo.

Este soporte es adecuado para técnicas como la acuarela, el pastel, o el grabado, técnica esta última que permite producir láminas o estampas mediante la impresión. Además, resulta perfecto, para la elaboración de esbozos, estudios preliminares o dibujos, empleando la tiza, el carboncillo, o tinta y pluma; el motivo es que resulta fácil de transportar de un lugar a otro, y el artista lo podía llevar consigo en cualquier momento.

Actualmente, existe en el mercado una gran variedad de papeles para pintar, de diferentes texturas, colores o tamaños. De esta forma, el pintor contemporáneo tiene amplia variedad donde elegir, pueden encontrarse papel y cartón texturados, esto es, a los que se ha dado una textura de tela, idóneos para pintar al óleo y al acrílico; resulta relativamente barato, aunque es fácil de dañar. Según los tipos de papel son aptos para acuarela, pluma, tinta, aerógrafo, marcador y pluma técnica. Para la acuarela se fabrican papeles específicos; son tramados, libres de ácidos y por lo general blancos, y se presentan en tres texturas: rugosa, prensada en frío y prensada en caliente. Para pastel también hay cartones y papeles especiales, de superficie abrasiva que permite al pastel adherirse a su superficie

Consideraciones:

  • Técnica: El tipo de pintura (óleo, acuarela, etc.) influirá en la elección del soporte. 
  • Durabilidad: Algunos soportes son más duraderos que otros, como el lienzo o la madera. 
  • Peso y flexibilidad: El lienzo ofrece una superficie flexible y ligera y la madera es más rígida. 
  • Coste: El cartón o el papel son opciones más económicas. 
  • Textura: La textura del soporte puede afectar el resultado final de la pintura. 

Imprimación

La imprimación es el proceso por el cual se adecúa una superficie para su posterior pintado. A la superficie ya imprimada se le llama soporte pictórico. Los soportes más usuales en la historia han sido: paredes, tablas de madera, lienzos o papel.

Han sido muchos y muy diversos, a lo largo de la historia, los procesos que se han seguido para conseguir una superficie pictórica adecuada para pintar. Cada proceso seguía unas normas que por lo general correspondían a la superficie a tratar y a los medios disponibles en cada región así como a la técnica con la que posteriormente se realizaría la pintura.

Existen diversos métodos de imprimación. Los más conocidos son:

  • Imprimación a la creta

También conocida como imprimación de yeso, sin aceite o imprimación seca (magra), para llevarla a cabo se requiere cola de conejo troceada y reposada durante al menos 12 horas en agua destilada, blanco de España y blanco de zinc o de titanio.

La imprimación a la creta proporciona un buen tono de color brillante. Como se puede deducir de los diferentes nombres, este tipo de fondo es una imprimación y de absorción, libre de aceite. Esta es quizás la forma más fácil y directa que puede ser preparada por un pintor de forma práctica.

  • Imprimación a la media creta

Empleada principalmente para soportes rígidos, para llevarla a cabo se requiere cola de conejo troceada y reposada durante al menos 12 horas en agua destilada, blanco de España, blanco de zinc o de titanio y aceite linaza purificado y/o Barniz Dammar (previamente batida —opcionalmente— con una yema de huevo).

Primeramente se diluye a baño maría la cola de conejo y se separa una pequeña parte, que será distribuida como una capa delgada sobre el lienzo virgen, frotando con insistencia, asegurándose de que penetre bien y cubra toda la superficie. Posteriormente se mezclan de forma homogénea los pigmentos (Blanco de España y Blanco de zinc o de titanio) con agua destilada. Una vez eliminados los grumos se incorpora el aceite de linaza rectificado y/o Barniz Dammar hasta amalgamar el compuesto y se añade la cola restante del proceso previo. Se remueve con regularidad hasta formar una pasta uniforme y se aplica sobre el soporte, una vez haya secado. Por lo general se suelen dar de 3 a 4 pasadas por soporte.

  • Imprimación al óleo

La imprimación al óleo para lienzo es un preparado, generalmente a base de gesso o un producto similar, que se aplica sobre la tela antes de pintar al óleo. Sirve para sellar el lienzo, mejorar la adherencia de la pintura y proteger la tela de los aceites. 

  • Imprimación acrílica

La imprimación acrílica para lienzo, también conocida como gesso acrílico, es una base de pintura que se aplica a lienzos, maderas, o incluso papel, para prepararlos para la pintura acrílica. Funciona como un sellador, creando una superficie uniforme y absorbente donde la pintura se adhiere mejor y evita que se absorba demasiado en el soporte. 

La pintura al óleo es una de los tipos de pintura más utilizados por los artistas a nivel mundial.Las razones de usarlo son múltiples, pero destacan las diversas posibilidades de manipulación de esta pintura, la que permite una gran versatilidad de técnicas, así como la importancia de su duración a través del tiempo y el acabado que poseen las obras con ella.

Pintura por capas. También se conoce a esta técnica como húmedo sobre seco o pintura indirecta.Es una técnica que consiste en pintar capa a capa, aplicando una primera de pintura, para luego, una vez seca, aplicar la siguiente. La primera capa siempre se toma a modo de guía para ir realizando correcciones con las capas posteriores.

Húmedo sobre húmedo.También conocida como del alla prima o pintura directa. Es una técnica que se realiza de una sola vez, en una sesión continua hasta lograr el acabado del cuadro. La aplicación de capas se realiza sin que la anterior seque, por lo tanto, se mezclan algunos tonos, por lo que debemos conocer bien las posibilidades para evitar colores que no deseamos en nuestra pintura.

Impasto. En esta técnica se toma una cantidad de pintura semiseca con una espátula o un pincel seco, la que se aplica como una capa gruesa en el lienzo a modo de provocar un efecto de relieve.

Veladuras. Consiste en la aplicación de capas de color semitrasparentes encima de otras capas con más opacidad y algunas de tonos más claros con el fin de lograr un tono. Es una técnica muy usada para pintar pieles o dar un efecto realista a telas u otros elementos de nuestra composición como agua o vidrios.

Claroscuro. También conocida como chiaroscuro, consiste en generar un equilibrio entre la luz y la sombra con el fin de generar un efecto dramático en la obra. Tiene mucho contraste generando un efecto tridimensional. Las pinturas se inician en un foco de luz para ir generando expansión en la oscuridad. 

Los colores complementarios

Son importantes porque crean un equilibrio visual y pueden hacer que tu obra de arte destaque. Cuando se colocan juntos, estos colores se intensifican mutuamente, haciendo que cada uno parezca más vibrante.

Este fenómeno visual ocurre cuando dos colores complementarios se colocan lado a lado. Esta interacción hace que ambos colores parezcan más brillantes y saturados de lo que serían por sí solos. El porqué radica en cómo nuestros ojos y cerebro perciben los colores. Cuando miramos un color, nuestras células receptoras en los ojos se fatigan y buscan equilibrio. Al ver su color complementario, el cerebro compensa esta fatiga, intensificando la percepción de ambos colores. Este efecto crea una experiencia visual dinámica y atractiva.

En Pintura los artistas usan colores complementarios para crear profundidad, sombra y luz. Por ejemplo, para pintar una sombra en una superficie amarilla, se podría utilizar el violeta (su color complementario) en lugar de simplemente oscurecer el amarillo.

Para entender mejor cómo funcionan los colores complementarios, veamos algunos ejemplos de su uso en el arte:

El Grito de Edvard Munch

En «El Grito», Edvard Munch utiliza el naranja y el azul para crear un contraste dramático y transmitir emociones intensas. Este uso de colores complementarios hace que la figura central destaque y que la atmósfera sea aún más inquietante.

Noche Estrellada de Vincent van Gogh

En «Noche Estrellada», Vincent van Gogh usa el amarillo y el azul para crear una escena nocturna vibrante. Los remolinos amarillos en el cielo contrastan fuertemente con el fondo azul, creando un efecto visual hipnótico.

Las Meninas de Diego Velázquez

En «Las Meninas», Diego Velázquez utiliza combinaciones sutiles de colores complementarios para añadir profundidad y realismo. Los rojos y verdes en los trajes de los personajes se equilibran perfectamente, destacando los detalles y texturas.

Orígenes y antigüedad

Cuevas        

Altamira                                                                            

Alpera

Paredes      

Egipto                                                                              

Pompeya

Madera      Egipto                                                      

Papel          Egipto                                                                

Edad Media

 Paredes -Murales                                  

Madera -retablos          

Lienzos -cuadros                                    

Papel -libros

Renacimiento a Siglo XX

Pared -murales

Tela -lienzo

Papel